La máquina del tiempo presenta: El Príncipe del Rap

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Nostalgia Televisiva: El Mundo de Ángela

Este artículo fue originalmente publicado en Geek and Chic el 9 de noviembre de 2011.

My So-Called Life” o “El mundo de Ángela” se emitió a mediados de los años 90 por el canal ABC en Estados Unidos y por la Red acá en Chile.

Yo no me la perdía porque encontraba que era súper freak que hubiera una serie con mi nombre y porque la serie era súper distinta a todo lo que daban en la tele.

En los 90 las series siempre terminaban con una imagen de la familia abrazada junto al televisor aprendiendo una lección y está era definitivamente todo lo contrario. La Ángela, interpretada por una adolescente Claire Danes, era terriblemente rebelde, se teñía el pelo rojo furioso, andaba paseando toda DESPREOCUPADA con un amigo Bi-curious que se delineaba los ojos y tenía los más feroces y profundos monólogos internos.

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Qué la verdad sea dicha, por años dije que mi look adolescente era puro estilo grunge y hoy revisitando la serie me doy cuenta de que era una vil copia de las tenidas de Ángela y Jordan Catalano, compradas en el persa de Valpo (en esa época no habían malls #humillada) pero igual con todo el estilo y el cuerito en el cuello.

Lo más bacán de la Ángela era que ella no era la típica niña linda y tampoco le interesaba serlo, con himnos melancólicos de fondo, cortesía de los Smashing Pumpkins y REM, nos introducía semana a semana en la vida de una outsiders que busca su identidad, se aleja de sus padres, se revela contra todo y se enamora de un Bad Boy.

Apuesto 3 millones de pepitas de oro y palomitas blancas, a que ahorita mismo se están acordando del chiquillo que hacía el papel de Jordan Catalano. Un extremadamente jovencito Jared Leto, años luz antes de los 30 segundos a Marte y del Requiem para un sueño. Cómo olvidar su chaqueta de chiporro, sus cigarros Marlboro y que su única gracia era apoyarse en los casilleros y verse lindo con la mirada perdida en el horizonte lejano e infinito.

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El círculo de Ángela se completaba con su amiga: “sácate una tenida cuática Rayanne” y con el “Latin Queer Rickie Vásquez”, quien es preciso decir fue definitivamente el primer personaje gay en las series adolescentes, mucho antes que Jack McPhee y que el resto de los igualados post Dawson’s Creek.

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La Rayanne me encantaba porque era toda chora y divertida, siempre llegaba la casa de Ángela a comérselo todo, hablando fuerte, mascando chicle y tratando a los adultos por su nombre de pila. El Rickie era entero estiloso, totalmente adelantado a su época, mención especial al momento en que explica que se pinta los ojos porque leyó que los egipcios espantaban así a los demonios.

Otro que me caía bien era Brian Krakow, al que años después vimos en Felicity como “The Pink Boy”, el típico ñono, best friend, enfermo de tierno, que todas las niñas tienen en su grupo de amigos y al cual no le harían “el favor” aunque sus vidas dependieran de ello.

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La lista la cierra Danielle, la hermana chica de Ángela, igualita a la Flo de Grande Pá, siempre tratando de llamar la atención y diciendo frases inadecuadas que nadie escucha. Mi momento favorito de la pendex es cuando se para de cabeza en medio de una discusión familiar y nadie la pesca #pendejaseca.

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Hay un capítulo especialmente doloroso en que Ángela descubre a su papá con otra mina y suena de fondo Everybody Hurts, otro en que ella llora frente al espejo y le pide perdón a su mamá por no ser lo suficientemente bonita y para que vamos a hablar del capítulo en que su súper mejor amiga se acuesta con Catalano y todo el universo de Ángela se derrumba a pedacitos. La dura que estos capítulos me sacaron más de una lágrima y me regresaron de sopetón a mis 15 negros, bigotudos y desadaptados años.

Ahora, también hay un montón de momentos extraordinarios, que ya se los quisieran las series adolescentes actuales…mención honrosa para Ángela mirando a su madre en la mesa y pensando en actitud nostálgica que esa mujer alguna vez fue su mejor amiga y que hoy sólo puede pensar en apuñalarla, Jordan Catalano preguntando si la Metamorfosis es de verdad una historia de bichos y Rayanne quebrándose toda orgullosa porque fue elegida como “la Bitch-maraca- whore con mejor proyección de la escuela”.

Igual es bien extraño revisitar la adolescencia en formato gris oscuro, qué quieren que les diga, tantas horas consumiendo rubios almidonados y High School luminosas, me habían hecho olvidar mis años escolares “Daria Style” y esta serie me los trajo todititos de vuelta.

A los nostálgicos que quieran revisitar la historia y echarle sal a la herida sin cicatrizar de sus humillantes adolescencias, les recomiendo “My so called life”, está en Torrent y se ve con la misma emoción que a los 15, aún cuando la serie ni siquiera tuvo final (la cancelaron antes de cerrar la trama, los muy malditos), en internet hay 19 deliciosas cápsulas de 45 minutos capaces de transportarnos de regreso a nuestra incómoda, apestosa e incomprendida adolescencia.

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Nostalgia Televisiva: 10 razones por las que Felicity es nuestra “ñoña” favorita

Esta nota fue originalmente escrita para Geek and Chic el 18 de octubre de 2011

Acá en Chile la daban en el Sony pero en Estados Unidos la emitió la Warner Bros, que por allá por el 1998, hacía puras series adolescentosas y se llenaba los bolsillos de dinero con las lágrimas de todos nosotros, adictos en mala a las historias de los niños lindos aproblemados.

Dato no menor, el director de esta serie es J.J. Abrams, el mismo de Lost y Fringe, algo que puede sonar raro pero NO, en la razón número 10, les cuento por qué.

RAZÓN NÚMERO 1: Esos rulos indignos

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La primera vez que vi Felicity me mataron sus rulos, yo en mi calidad de hija del buylling siempre sufrí apodos del tipo: cabezona mutante, Bowling (los dulces, no el deporte), espermatozoide y fosforito, así que inmediatamente me identifiqué con esta cabra rulienta, cuyo pelo ocupaba tres cuartos de la pantalla. Además si bien era rubia, era rubia ceniza, ese tipo de rubio que las negritas como yo no odian, porque carece de dorado glamoroso.

RAZÓN NÚMERO 2: Su ropa estilo Amish

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Lejos lo más ñoño de Felicity eran sus tenidas, faldas largas con calcetas blancas, sweaters gruesos y de colores tierra, blusas cerraditas hasta el último botón y mocasines Hush Puppies. Lejos de odiarla lo que uno estaba esperando era el make over.

RAZÓN NÚMERO 3: La compañera de cuarto estrambótica

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Felicity Porter llega con su pelo tomado en media cola a una universidad enorme y quien le toca de compañera de cuarto: MEGAN.

Una loca llena de calaveras, que hace hechizos, carga una caja misteriosa y usa cada vez peinados más estrafalarios. Megan obviamente trata pésimo a nuestra protagonista “perna”, pero al final la termina casi adoptando, de puro buena que es.

Notable ese capítulo cuando explica que Felicity es esa hermana pequeña a la que siempre quieres golpear pero que en el fondo quieres.

RAZÓN NÚMERO 4: El interminable desfile de situaciones en que Felicity se humilla de puro enamorada y babosa que es.

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Lo primero que nos dicen de Felicity es que mientras todos lo pasaban chancho en la secundaria, ella estaba estudia que te estudia, sin tener ni un, ni un amigo. Y cuál es la primera secuencia que nos muestran, una de Felicity mirando con cara de baba a un rubio, que de lejos se ve popular a morir, y desvaneciéndose de amor cuando el lolito en cuestión le escribe una palabras bonitas en su anuario, esas que uno escribe por obligación sólo porque sabe que nunca más en la vida verá al perdedor en cuestión, y que nuestra protagonista asume como declaración de amor encubierta.

De allí en adelante se suceden un sin número de situaciones humillantes en las que: ella lo saluda toda emocionada y él ni siquiera se acuerda de su nombre, ella le manda por correo un ensayo que escribió sobre él, él le agradece su ternura pero se agarra a su mejor amiga, ella le confiesa que lo siguió a la universidad porque está enamorada de él y él le pide que por favor lo deje en paz. Y así hasta el infinito…

RAZON NÚMERO 5: Porque al final conquista al jovencito de la serie y se las sufre todas.

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Nuestra heroína es más persistente que el burro de Shrek y después de miles de atosigamientos, que en la vida real te pueden llevar fácilmente a conseguir una orden de restricción, consigue agarrarse a Ben y declara a los cuatro vientos que está TERRIBLEMENTE ENAMORADA. Y tate!, el cabro se le asusta y la manda a pasear. Pobre Felicity, para de llorar Porter, de allí en adelante puras tragedias que terminan en el punto siguiente.

RAZÓN NÚMERO 6: El corte de pelo más horrible ever

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En la temporada dos, Felicity nos enseña algo muy importante. No es bueno cortarse el pelo después que el amor de tu vida te deja, sola, triste y abandonada. Uno jura que el corte de pelo te convertirá en una INDEPENDENT WOMAN, pero #NOT. Es sólo una ilusión óptica que desaparece en cuanto te miras al espejo y ves tu cabeza trasquilada.

Reconozco que he estado a punto de hacerlo varias veces y que el puro recuerdo de la Porter cabezona y rulienta, me ha regresado a la cordura. Gracias Kerry.

RAZÓN NÚMERO 7: Por el capítulo estilo The Twilight Zone

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Acá metió la cola el capo J.J. Abrams, que según muchos es el rey de la copia, pero que yo amo porque hace lo que todos los fans quisiéramos hacer, “rendirle tributo a nuestras series favoritas”. El J.J. es fanático de The Twilight Zone, así que se mandó un episodio en blanco y negro al más puro estilo de esta serie sesentera.

El episodio nos muestra a los protagonistas asistiendo a una clínica misteriosa donde les sacan el corazón para que dejen de sufrir y al final todos terminan encerrados en una habitación sin puertas, que después vemos es la misteriosa caja de Megan, donde cada uno está representado por un muñequito.

RAZÓN NÚMERO 8: El triángulo amoroso Felicity /Ben/ Noel

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Me declaro miembro del club de enamoradas de los chicos malos, así que obviamente soy team Ben, pero debo reconocer que igual le habría dado una probada a Noel. Es ñoño, le gustan los Mac y mira a Felicity con la misma cara que ésta mira a Ben. Hoy en día, optaría por él, claramente es el mejor partido.

Aunque siendo sincera, estoy segura de que eso es mentira, probablemente andaría con él un rato porque igual es amorosiento, pero al final volvería a los brazos de Ben, consciente de que éste me pondría el gorro al primer descuido pero con la secreta esperanza de cambiarlo y convertirlo en el novio perfecto. #PATÉTICA.

RAZÓN NÚMERO 9: Ben Covington y su maldito saludo con cara de cordero degollado.

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Acá no es necesario decir nada, solo recordar su carita cuando decía “Hiiii”, arrastrando la última i, con voz susurrante y pinta de niño malo con traumas infantiles por sanar. Sí, es verdad que le puso el gorro a Felicity (más de una vez) y que sólo se daba cuenta de que la quería cuando la veía con alguien más, pero miren esa carita. Yo todavía sigo enamorada de él.

RAZÓN NÚMERO 10: Porque antes que Lost, Felicity ya viajaba al pasado y de vuelta al futuro.

El final de Felicity es muy pero muy raro y para mí la serie termina cuando Ben la sigue a la Universidad porque allí se cerraba perfecto el ciclo. Eso elegí creer y me mantengo firme en mi decisión.

Sin embargo, nuestro querido J.J. Abrams, no pensó lo mismo, y como ya en esa época estaba pegado con los viajes en el tiempo, que después usaría hasta el cansancio en Lost, Fringe y Alias, decidió ponerle un toque de Ciencia Ficción fantabulosa a la serie. Dándole de pasada, a las fanáticas de Noel, una oportunidad para ver cómo habría sido la vida de Felicity, si ésta hubiera elegido a Noel en vez de a Ben.

Es una volá muy re rara, pero a esta altura si ya te habías visto la serie, la querías seguir hasta el final, así que te comprabas entero el viaje en el tiempo y veías feliz el romance Noel-Felicity, solo para descubrir que la Felicity también era capaz de atosigar al Noel y que éste también la podía patear #FOREVERALONE.

Humillada Felicity, se vuelve medio loquita y la encierran en un siquiátrico, del que la rescata Ben y así vuelve al Futuro. Awww, Ciencia Ficción y romanticismo, ¿qué más quieren?

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Felicity es y seguirá siendo una de las series más sufridas de la tele y una de mis favoritas.

PD: No me pregunten por qué cuando vuelven al Futuro, aparece Helena (que se supone había muerto en el pasado) vivita y coleando en la boda de Noel, eso nunca lo entendí y creo que ni el mismísimo Abrams se lo cuestionó.

Nostalgia televisiva: Dawson’s Creek

Esta nota fue originalmente publicada en Geek and Chic el 4 de octubre de 2011

Si eras adolescente por allá por 1998 de seguro más de alguna vez te atrapó el pueblecito llamado Capeside, no lo niegues, no es necesario mentir, no hay nada de qué avergonzarse.

Dawson’s Creek, emitida por Warner Chanel, entre 1998 y el año 2003, era un must y tenía todo lo necesario para atraernos. Chicos y chicas guapas, familias disfuncionales, despertar sexual, frases grandilocuentes y harto, haaaarto, drama.

La serie seguía las desventuras de cuatro chiquillos, Dawson Leery, el perfectirijillo aspirante a cineasta, Joey Potter la chica de al lado, Jen Lindley la rubia descarriada y Pacey Witter, el chico rebelde.

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Personalmente amaba la serie, y reconozco que aún veo las repeticiones que dan en Live TV los domingos (pese a mis 30 años y a los reclamos del novio, que inmediatamente se va refunfuñando a su computador). ¿Por qué la veo?, fácil, me transporta inmediatamente a los años dorados de mi adolescencia.

Los chicos de Capeside llegaron a mi vida justo en el momento en que yo estaba sufriendo los mismos dolores emocionales que ellos pasaban en la tele, con la única diferencia de que ellos vivían en un pueblo soñado, iban al colegio en tenidas ultra cool y eran todos bellos.

Yo me juraba Joey, las dos éramos morenitas y estábamos enamoradas de nuestro mejor amigo, que no nos pescaba ni en bajada porque andaba embobado con una rubia apestosa. Ya okey, mi archienemiga no venía de Nueva York, venía de Quillota y no se llamaba Jen, se llamaba Jocelyne, pero el efecto era el mismo.

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Hasta la cuarta temporada fui team Joey, adoraaaaaba a la Katie Holmes y hasta me ponía el pelo detrás de la oreja cuando me ponía nerviosa (patético, lo sé, pero la verdad sea dicha). Sus dilemas eran tan pero tan románticos, primero se enamoraba de Dawson, su mejor amigo, después lo dejaba por Jack, el chico nuevo del pueblo que justo descubría que era gay y, cuando estaba lista para regresar a los brazos del Dawson, zuácate que se atravesaba Pacey en el camino y el triángulo terminaba estallándole a todos en la cara. Nota mental: Harto bitch la Joey, ahora que lo pienso.

Don’t Worry Joey, te lo perdonamos, Pacey era el chico que todas queríamos y tú estabas en la flor de la vida, que le llaman, no como ahora que en la vida real te casaste con Tom Cruise, te convertiste a la cienciología, perdiste el libre albedrío y estás condenada a esperar que venga la “Gran Calabaza Espacial” a buscarte para llevarte de regreso al planeta de donde vino, en primer lugar, tu extraño maridito. Pucha Joey, íbamos tan bien y viste, lo arruinaste todo.

Ya filo con Joey, volvamos a Pacey, el más importante (Awww), quién finalmente se robó la serie y se quedó con la jovencita. Y no me vengan con que les gustaba más Dawson porque desde un principio quedó claro que Dawson era un latero, por algo desapareció de la pantalla y hoy con suerte se le puede ver en el video de Ke$ha, con carita de nada y muestras claras de ir directo a pelequén (perdedor).

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A riesgo de parecerme a la gorda romántica de Carrusel, debo reconocer que mis temporadas favoritas son la tercera y la cuarta, porque son enteras románticas y giran en torno a Pacey (Awww, otra vez) quien en estas temporadas se enamora de Joey, lucha por su amor, logra estar con ella, la pierde, la recupera y la pierde otra vez (PENA).

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Ohh “Pacey’s” Creek cuanto me hiciste sufrir cuando llegamos a la quinta temporada y todo se derrumbó. En la quinta cayó sobre mi serie favorita, la maldición de las series adolescentes, LOS PERSONAJES CRECIERON (SNIF).

La quinta y la sexta temporada son muy extrañas, todos están en distintas universidades, menos Pacey que anda navegando porque es rebelde (Awww) y así, sin más aviso, comienza un largo desfile de personajes de poca trascendencia e historias poco creíbles, llenas de enredos rebuscados con los que están siempre tratando de volver a juntar a los cuatro protagonistas originales (Pfff).

Y pasa lo inevitable, la Warner anuncia que no habrá más temporadas y los guionistas se ven obligados a cerrar rapidito la historia. De un momento a otro, nos encontramos con uno de esos capítulos apestosos que empiezan con la leyenda “cinco años después” y adiós personajes secundarios mamones. Volvemos al cuarteto original, que se reúne porque uno de los protagonistas, está a punto de morir, cuándo y cómo se enfermó, no lo sabemos, probablemente en los cinco años que no nos mostraron (Bleh).

Y a quién le toca el premiado, a la rubia Jen, quien además de no lograr mantener un pololo estable durante toda la serie, ahora debe lidiar con una enfermedad al corazón de la que finalmente muere. Y aprovechando la reunión, Joey, bicha hasta el final, antes de que si quiera se enfríe el cadáver de la rucia, se pone a elegir entre sus dos amores de juventud. Volvemos al drama original, mi guata se llena de mariposas ¿a quién elegirá Joey?

Tan tan, obviamente a Pacey, sonido de violines, momento más romántico ever, nadie se creyó el medio giro de la trama, pero a nadie le importa. Pacey y Joey se quedan juntos y todo vuelve a tener sentido. Awwwww.

Si leíste entero este artículo es porque la viste y te emocionaste en cada capítulo, no lo niegues, sé que todavía ves las repeticiones en el cable. No te preocupes, hay muchos más como tú allá afuera.

Nos vemos en Capeside!!!